1. El “ser”a es el concepto “más universal”: τὸ ὄν ἐστι καθόλου μάλιστα πάντων1. Illud quod primo cadit sub apprehensione est ens, cuius intellectus includitur in omnibus, quaecumque quis apprehendit. “Una comprensión del ser ya está siempre implícita en todo aquello que se aprehende como ente”2. Pero la “universalidad” del “ser” no es la del género. El “ser” no constituye la región suprema del ente en tanto que éste se articula conceptualmente según género y especie: οὔτε τὸ γένος3. La “universalidad” del ser “sobrepasa” toda universalidad genérica. El “ser” es, en la nomenclatura de la ontología medieval, un “trascendental” (“transcendens”). La unidad de este “universal” trascendental frente a la multiplicidad de los supremos conceptos genéricos quiditativos fue reconocida por Aristóteles como la unidad de la analogía. Con este descubrimiento, Aristóteles, pese a su dependencia respecto del cuestionamiento ontológico de Platón, puso el problema del ser sobre una base fundamentalmente nueva. Pero tampoco él logró disipar la oscuridad de estas conexiones categoriales. La ontología medieval discutió copiosamente el problema, especialmente en las escuelas tomista y escotista, sin llegar a una claridad de fondo. Y cuando, finalmente, Hegel determina el “ser” como lo “inmediato indeterminado”, haciendo de esta definición la base para todo el ulterior despliegue categorial de su Lógica, sigue mirando en la misma dirección que la ontología antigua, con la única diferencia que deja de mano el problema, ya planteado por Aristóteles, de la unidad del ser frente a la multiplicidad de las “categorías” quiditativas. Por consiguiente, cuando se dice: el “ser” es el concepto más universal, ello no puede significar que sea el más claro y que no esté necesitado de una discusión ulterior. El concepto de “ser” es, más bien, el más oscuro.
2. El concepto de “ser” es indefinible. Es lo que se ha concluido de su suprema (4) universalidad4. Y con razón —si definitio fit per genus proximum et differentiam specificam. En efecto, el “ser” no puede ser concebido como un ente; enti non additur aliqua natura: no se puede determinar el “ser” atribuyéndole una entidad. El ser no es derivable definitoriamente desde conceptos más altos, ni puede ser explicado mediante conceptos inferiores. Pero, ¿se sigue de ello que el “ser” ya no presente problemas? Ni mucho menos. Lo único que puede inferirse es que el “ser” no es algo
a el ente, la entidad.
1 Aristóteles, Met. B 4, 1001 a 21.
2 Tomás de Aquino, S. Th. I‐II q. 94 a. 2.
3 Aristóteles, Met. B 3, 998 b 22.
4 Cf. Pascal, Pensées et Opuscules (ed. Brunschvieg) 6, París 1912, p. 169: On ne peut entreprendre de définir (être sans tomber dans cette absurdité: car on ne peut définir un mot sans commencer par celui‐ci, c’est, soit qu’on (‘exprime ou qu’on le sous‐entende. Donc pour définir l’être, il faudrait dire c’est, et ainsi employer le mot défini dans sa définition.
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