usar, abandonar y dejar perderse, emprender, llevar a término, averiguar, interrogar, contemplar, discutir, determinar… Estas maneras de estar‐en tienen el modo (57) de ser del ocuparse [Besorgen]lxxvi, un modo de ser que deberá caracterizarse aún más a fondo. Maneras de ocuparse son también los modos deficientes del dejar de hacer, omitir, renunciar, reposar, y todos los modos de “nada más que” respecto de las posibilidades del ocuparse. El término “Besorgen”, “ocuparse de algo”, tiene, en primer lugar, una significación precientífica, y puede significar: llevar a cabo, realizar, “aclarar” un asunto. La expresión puede significar también [en alemán] procurarse algo, en el sentido de conseguírselo. Además, se la usa en un giro particular: temo [ich besorge] que la empresa fracase. “Besorgen” quiere decir aquí algo así como temer por alguna cosa. En contraposición con estas significaciones precientíficas y ónticas, la expresión “ocuparse de algo” se usa en la presente investigación como término ontológico (como un existencial) para designar el ser de una determinada posibilidad de estar‐en‐el‐mundo. Este término no se ha escogido porque el Dasein sea ante todo y en gran medida económico y “práctico”, sino porque el ser mismo del Dasein debe mostrarse como Sorge, cuidado. A su vez, esta expresión deberá comprenderse como concepto estructural ontológico (cf. cap. 6 de esta sección). No tiene nada que ver con “aflicción”, “tristeza” ni “preocupaciones” de la vida, estados que pueden darse ónticamente en todo Dasein. Todo esto es ónticamente posible, al igual que la “despreocupación” y la “alegría”, porque el Dasein, entendido ontológicamente, es Sorge, cuidado. Puesto que al Dasein le pertenece por esencia el estar‐en‐el‐mundo, su estar vuelto al mundo es esencialmente ocupación1.

Según lo dicho, el estar‐en no es una “propiedad” que el Dasein tenga a veces y otras veces no tenga, sin la cual él pudiera ser al igual que con ella. No es que el hombre “sea”, y que también tenga una relación de ser con el “mundo” ocasionalmente adquirida. El Dasein no es jamás “primeramente” un ente, por así decirlo, desprovisto de estar‐en, al que de vez en cuando le viniera en ganas establecer una “relación” con el mundo. Tal relacionarse con el mundo no es posible sino porque el Dasein, en cuanto estar‐en‐el‐mundo, es como es. Esta constitución de ser no surge porque, fuera del ente con carácter de Dasein, haya también otro ente que esté‐ahí y que se encuentre con aquél. Este otro ente puede “encontrarse con” el Dasein sólo en la medida en que logra mostrarse desde él mismo dentro de un mundo.

El decir, hoy tan frecuente, de que “el hombre tiene su mundo circundante” no significará ontológicamente nada mientras este “tener” permanezca indeterminado. Por lo que respecta a su posibilidad, el “tener” está fundado en la constitución (58) existencial del estar‐en. Como ente que es esencialmente de esta manera,



1 Ser‐hombre y Da‐sein son aquí equivalentes.


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Martin Heidegger (GA 2) Ser y Tiempo (Jorge Eduardo Rivera C)