[Zeugzusammenhang] no resplandece como algo jamás visto, sino como un todo ya constantemente y de antemano divisado en la circunspección. Pero con este todo se acusa el mundo.
De igual manera, el faltar de un ente a la mano cuya disponibilidad cotidiana era tan obvia que ni siquiera nos percatábamos de él, es un quiebre de las conexiones remisionales descubiertas en la circunspección. La circunspección se pierde en el vacío, y sólo ahora ve para qué y con qué estaba a la mano lo que falta. Una vez más se acusa el mundo circundante. Lo que así resplandece no es un ente a la mano entre otros, ni menos aun algo que está‐ahí, que pudiera ser fundante del útil a la mano. Lo resplandeciente está en el “Ahí” [im “Da”] antes de toda constatación y consideración. Es inaccesible incluso a la circunspección, en la medida en que ésta siempre se dirige hacia entes, pero ya está abierto cada vez para la circunspección. “Abrir” [“Erschließen”] y “aperturidad” [“Erschlossenheit”] son términos técnicos que serán usados en adelante en el sentido de “dejar abierto” — “estado de lo que queda abierto”. “Erschließen” no significará, por consiguiente, jamás lo que esta palabra puede significar también en alemán: “alcanzar mediatamente a través de una inferencia”.
Que el mundo no “se compone” de entes a la mano, se muestra, entre otras cosas, en que, junto con el resplandecer del mundo en los modos de la ocupación que acabamos de examinar, acontece una desmundanización de lo a la mano, de tal suerte que en éste sale a luz el mero‐estar‐ahí. Para que en la ocupación cotidiana con el “mundo circundante” pueda comparecer el útil a la mano en su “ser‐en‐sí”, las remisiones y totalidades remisionales en las que la circunspección “se absorbe” deben quedar sin tematizar para ésta, y más aun para una aprehensión “temática” no circunspeccional. El no‐acusarse del mundo es la condición de posibilidad para que lo a la mano no salga de su no‐llamatividad. Y ello constituye la estructura fenoménica del ser‐en‐sí de este ente.
Las expresiones privativas tales como no‐llamatividad, no‐apremiosidad, no‐rebeldía, apuntan a un carácter fenoménico positivo del ser de lo inmediatamente a la mano. Éstos “no” mientan ese carácter que es el contenerse [Ansichhalten] de lo a la mano, e. d. eso que tenemos a la vista al hablar de un ser‐en‐sí, ser en sí que, sin embargo, y característicamente, atribuimos “en primer lugar”, a lo que está‐ahí, en cuanto temáticamente constatable. Si se toma como punto de referencia primario y exclusivo el ente que está‐ahí, la aclaración ontológica del “en‐sí” resultará enteramente imposible. Sin embargo, si queremos que el hablar de un “en‐sí” tenga relevancia ontológica, deberá exigirse una interpretación. Con (76) mucha frecuencia nos referimos de un modo ónticamente enfático a este en‐sí del ser y, desde un punto de vista fenoménico, con razón. Pero este recurso óntico no basta para satisfacer la necesidad del enunciado ontológico presuntamente establecido en
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