El uno es un existencial, y pertenece, como fenómeno originario, a la estructura positiva del Dasein. También él presenta distintas posibilidades de concretarse a la manera del Dasein. La fuerza y explicitud de su dominio pueden variar históricamente.

El sí‐mismo del Dasein cotidiano es el uno‐mismo [Man selbst], que nosotros distinguimos del sí‐mismo propio, es decir, del sí‐mismo asumido expresamente. En cuanto uno‐mismo, cada Dasein está disperso en el uno y debe llegar a encontrarse. Esta dispersión caracteriza al “sujeto” de ese modo de ser que llamamos la absorción ocupada en el mundo que comparece inmediatamente. Que el Dasein sea familiar a sí mismo en cuanto uno‐mismo, significa que el uno bosqueja la interpretación inmediata del mundo y del estar‐en‐el‐mundo. El uno‐mismo, que es aquello por mor de lo cual el Dasein cotidianamente es, articula el contexto remisional de la significatividad. El mundo del Dasein deja en libertad al ente que comparece, en función de una totalidad respeccional que es familiar al uno, y dentro de los límites impuestos por la medianía de éste. El Dasein fáctico está inmediatamente en el mundo en común descubierto de manera mediana. Inmediatamente yo no “soy” “yo”, en el sentido del propio sí‐mismo, sino que soy los otros a la manera del uno. Desde éste y como éste me estoy inmediatamente “dado” a mí “mismo”. Inmediatamente, el Dasein es el uno, y por lo regular se queda en eso. Cuando el Dasein descubre y aproxima para sí el mundo, cuando abre para sí mismo su modo propio de ser, este descubrimiento del “mundo” y esta apertura del Dasein siempre se llevan a cabo como un apartar de encubrimientos y oscurecimientos, y como un quebrantamiento de las disimulaciones con las que el Dasein se cierra frente a sí mismo.

Con la interpretación del coestar y del ser‐sí‐mismo en el uno queda contestada la pregunta por el quién de la cotidianidad del convivir. Estas consideraciones han aportado, a la vez, una comprensión concreta de la constitución fundamental del Dasein. El estar‐en‐el‐mundo se ha hecho visible en su cotidianidad y medianía.

(130) El Dasein cotidiano extrae la interpretación preontológica de su ser del modo de ser inmediato del uno. La interpretación ontológica sigue por lo pronto esta tendencia interpretativa, y comprende al Dasein desde el mundo encontrándolo allí delante como un ente intramundano. No sólo esto; la ontología “inmediata” del Dasein se hace dar desde el “mundo” también el sentido de ser en función del cual estos “sujetos” entitativos son comprendidos. Pero, como en este absorberse en el mundo se pasa por alto el fenómeno mismo del mundo, vienen a ocupar su lugar los entes que están‐ahí dentro del mundo, las cosas. El ser del ente que coexiste es concebido como un estar‐ahí. De esta manera, la presentación del fenómeno positivo del modo inmediato del estar‐en‐el‐mundo cotidiano posibilita la penetración en las raíces de la falsa interpretación ontológica de esta estructura de ser. Ella misma,


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Martin Heidegger (GA 2) Ser y Tiempo (Jorge Eduardo Rivera C)