ontológica de este fenómeno existencial fundamental exige una delimitación frente a ciertos fenómenos que a primera vista podrían ser identificados con el cuidado. Tales fenómenos son la voluntad, el deseo, la inclinación y el impulso. El cuidado no puede ser derivado de ellos, puesto que ellos mismos están fundados en aquél.

La interpretación ontológica del Dasein como cuidado, al igual que todo análisis ontológico, está muy lejos, con lo logrado por ella, de lo que es accesible a la comprensión preontológica del ser y, con mayor razón aun, al conocimiento óntico del ente. No debe sorprender que lo conocido en el saber ontológico le parezca extraño al entendimiento común cuando lo relaciona con lo único que le es ónticamente familiar. Sin embargo, también el punto de partida óntico de la (183) interpretación ontológica aquí intentada del Dasein como cuidado, podría parecer rebuscado y teoreticamente inventado, para no decir nada de la violencia que podría verse en el hecho de que se prescinda totalmente de la tradicional y acreditada definición del hombre. Se hace necesaria, pues, una comprobación preontológica de la interpretación existencial del Dasein como cuidado. La hallaremos al mostrar que el Dasein, ya desde antiguo, hablando de sí mismo, se interpretó como cuidado (cura), aunque sólo haya sido preontológicamente.

La analítica del Dasein que se interna hasta el fenómeno del cuidado debe preparar la problemática ontológico‐fundamental, es decir, la pregunta por el sentido del ser en general. Con el fin de orientar explícitamente nuestra mirada en esa dirección, partiendo de lo hasta ahora logrado y yendo más allá del problema particular de una antropología existencial a priori, será necesario volver a examinar más a fondo aquellos fenómenos que se hallan en estrecha conexión con la pregunta que nos guía, la pregunta por el ser. Esos fenómenos son, en primer lugar, los modos de ser explicitados hasta ahora —el estar a la mano y el estar‐ahí— que determinan al ente intramundano de carácter diferente al del Dasein. Puesto que hasta hoy la problemática ontológica ha comprendido el ser primariamente en el sentido del estarahí (“realidad”, realidad del “mundo”), y ha dejado sin determinar ontológicamente el ser del Dasein, será menester que so‐metamos a examen la conexión ontológica entre cuidado, mundaneidad, estar a la mano y estar‐ahí (realidad). Esto conducirá a una determinación más precisa del concepto de realidad, dentro del contexto de una discusión de los planteamientos epistemológicos, orientados por esta idea, del realismo e idealismo.

El ente es independientemente de la experiencia, conocimiento y aprehensión por medio de los cuales queda abierto, descubierto y determinado. En cambio, el ser sólo “es” en la comprensióna de aquel ente a cuyo ser le pertenece eso que lla



a Pero esta comprensión [debe entenderse] como escuchar. Lo que, sin embargo, no significa jamás que el ‘Ser’ sea s6lo ‘subjetivo’, sino que ser [debe ser entendido] (qua ser de lo ente) qua diferencia ‘en’ el Da‐sein en cuanto arrojado de (el arrojamiento).


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Martin Heidegger (GA 2) Ser y Tiempo (Jorge Eduardo Rivera C)