determinación óntica del Dasein que nosotros llamamos comprensión del ser? ¿Es posible mostrar, a partir de la comprensión del ser, la razón por la cual el ser va necesariamente junto con la verdad, y ésta con aquél?
Son preguntas que no se pueden soslayar. Y puesto que el ser efectivamente “va junto” con la verdad, el fenómeno de la verdad ya ha sido tratado en los análisis precedentes, aunque no en forma explícita ni bajo este nombre. Pero ahora, con vistas a la profundización del problema del ser, deberemos delimitar explícitamente el fenómeno de la verdad y precisar los problemas que él implica. Para tal fin no será suficiente resumir los resultados de los anteriores análisis, (214) sino que la investigación deberá tomar un nuevo punto de partidaa.
El análisis partirá del concepto tradicional de verdad y procurará poner al descubierto sus fundamentos ontológicos (a). Desde esos fundamentos se tornará visible el fenómeno originario de la verdad. A partir del fenómeno originario de la verdad será posible mostrar el carácter derivado del concepto tradicional de verdad (b). Esta investigación dejará en claro que la pregunta por la “esencia” de la verdad necesariamente implica también la pregunta por el modo de ser de la verdad. A una con ello, se esclarecerá el sentido ontológico de la afirmación de que “hay verdad” y el tipo de necesidad que “nos obliga a suponer” que “hay” verdad (c).
c) El concepto tradicional de verdad y sus fundamentos ontológicos
Tres son las tesis que caracterizan la concepción tradicional de la esencia de la verdad y la opinión vigente acerca de su primera definición: 1. El “lugar” de la verdad es el enunciado (el juicio). 2. La esencia de la verdad consiste en la “concordancia” del juicio con su objeto. 3. Aristóteles, el padre de la lógica, habría asignado la verdad al juicio, como a su lugar originario, y puesto en marcha la definición de la verdad como “concordancia”.
No nos proponemos hacer aquí una historia del concepto de verdad, historia que sólo podría presentarse sobre la base de una historia de la ontología. Algunas particulares referencias a cosas conocidas servirán para introducir las consideraciones analíticas.
Aristóteles dice: παθήματα τῆς ψυχῆς τῶν πραγμάτων ὁμοιώματα1, las “vivencias” del alma, los νοήματα (“representaciones”), son adecuaciones de las cosasclxvii. Esta afirmación, que de ningún modo se presenta como una explícita definición esencial de la verdad, contribuyó a desarrollar la ulterior formulación de la
a Aquí está el lugar apropiado para arriesgar el salto en pleno Da‐sein.
1 De interpret. 1, 16 a 6.
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