comprueba cuando lo enunciado, esto es, el ente mismo, se muestra como el mismo. Comprobación significa lo siguiente: mostrarse del ente en mismidad1. La comprobación se realiza sobre la base de un mostrarse del ente. Esto sólo es posible si el conocimiento enunciador y autocomprobatorio es, por su propio sentido ontológico, un estar vuelto descubridor hacia el ente real mismo.

Que el enunciado sea verdadero significa que descubre al ente en sí mismo. Enuncia, muestra, “hace ver” (ἀπὀφανσις) al ente en su estar al descubierto. El ser-verdadero (verdad) del enunciado debe entenderse como un ser‐descubridor. La verdad no tiene, pues, en absoluto, la estructura de una concordancia entre conocer y objeto, en el sentido de una adecuación de un ente (sujeto) a otro (219) (objeto).

A su vez, el ser‐verdadero, en cuanto ser‐descubridor, sólo es ontológicamente posible en virtud del estar‐en‐el‐mundo. Este fenómeno, en el que hemos reconocido una constitución fundamental del Dasein es el fundamento del fenómeno originario de la verdad. Este último deberá ser examinado ahora más a fondo.



b) El fenómeno originario de la verdad y el carácter derivado del concepto tradicional de verdad


Ser‐verdadero (verdad) quiere decir ser‐descubridor. ¿Pero no es ésta una definición extremadamente arbitraria de la verdad? Con determinaciones conceptuales tan forzadas claro está que puede lograrse eliminar del concepto de verdad la idea de la concordancia. Este dudoso logro ¿no tendrá que pagarse reduciendo a nada la antigua y “buena” tradición? Pero la definición aparentemente arbitraria sólo contiene la necesaria interpretación de lo que la más remota tradición de la filosofía antigua ya barruntó en sus orígenes y comprendió al mismo tiempo de un modo prefenomenológico. El ser‐verdadero del λόγος en cuanto ἀπόφανσις es el ἀληθεύειν en el modo del ἀπόφαίνεσθαι: un hacer ver al ente en su desocultación (en su estar al descubierto), sacándolo fuera del ocultamiento. La ἀλήθεια, que en los textos arriba citados es identificada por Aristóteles con el πρᾶγμα y los φαινόμενα, significa las “cosas mismas”, aquello que se muestra, el ente en el cómo de su



1 Sobre la idea de la evidenciación como “identificación”, cf. Husserl, Logische Untersuchungen 2, tomo II, 2a parte, Investigación VI. Sobre “evidencia y verdad”, ibid. §§ 36‐39, p. 115 ss. Las exposiciones usuales de la teoría fenomenológica de la verdad se limitan a lo dicho en los Prolegómenos críticos (tomo I), y hacen notar su relación con la doctrina de la proposición de Bolzano. En cambio, se dejan intactas las interpretaciones fenomenológicas positivas, que difieren radicalmente de la teoría de Bolzano. El único que, desde fuera de la investigación fenomenológica, acogió positivamente dichas investigaciones fue E. Lask, cuya Logik der Philosophie (1911) está fuertemente determinada por la Investigación VI (sobre las intuiciones sensibles y categoriales, p. 128 ss.) de la misma manera como su Lehre vom Urteil (1912) lo está por las secciones relativas a la evidencia y la verdad, ya mencionadas.


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Martin Heidegger (GA 2) Ser y Tiempo (Jorge Eduardo Rivera C)